domingo, febrero 05, 2017

Ella me da la espalda


Ella juega solita. Y todo está bien. Esto de tratar de NO ser una mamá neurótica para ser una mamá gestáltica requiere: paciencia, flexibilidad, una dosis de buen humor y otra dosis de buen amor.

Cada vez que puedo me siento en el piso a jugar con mi hija de un año. Ella se alegra y se sonríe.

Y me ha pasado -en algunas ocasiones- que ella, en medio de nuestro juego, aparta un juguete, se aleja y me da la espalda.

El movimiento es simple y sigiloso. Ella se va a su mundo, a lo suyo, a su juego.

Gracias a la dosis de buen humor, buen amor y flexibilidad... Yo la miro, me río y tomo la foto del caso.

Cuando se agota su experiencia individual, vuelve a buscar a mamá y de nuevo me encuentra llena de humor, amor, paciencia y flexibilidad.

Y es que así es el contacto, vamos y venimos. Ella está creciendo y me gusta la idea de que experimente lo que pueda, ya luego eligirá qué le parece mejor.

Raiza Ramírez

Experimentar.... con un poco de miedo


Hoy quisiera escribir sobre el miedo y la necesidad de experimentar de los bebés. O sobre cómo nos puede dar miedo que nuestros bebés experimenten.

Parto con dos ideas: 
1. La experiencia es lo que te forma. En la formación de Gestalt, solíamos hacer ejercicios y actividades desde el cuerpo, con la noción de que si "lo pasas por el cuerpo", va a quedar grabada la experiencia. Así aprendemos, desde el cuerpo.

2. Me encanta la forma en la que Norberto Levy habla sobre el miedo y una de las ideas que le tomo prestada para colocar aquí es que el miedo tiene que ver con la sensación que experimentamos de no teber recursos suficientes para confrontar una situación determinada y sentimos que la situación nos sobrepasa.

En la foto está mi hija de un año experimentando... Encontró una caja de leche que estaba en el piso (ya para botar) y decidió jugar con ella. Yo la miraba atentamente a ver qué hacía (con curiosidad más que con ojos de vigilante) y me divertí mucho mirándola haciendo su reguero, palpando ese polvo con sus manitas, vaciando la caja.

En general, trato de auparla en su curiosidad por el mundo que la rodea. No la lanzo al ruedo pero tampoco la freno.

Me asusto? Sí, a veces me angustia que se vaya a pegar, que se haga daño, que se pise un dedo, que algo le caiga encima, etc.

Y ahí qué hago? Primero, identificar que ese miedo es mío y no de ella. Ella probablemente no experimenta el miedo al arriesgarse.

Segundo, le brindo recursos para estar en la situación con el menor riesgo posible. Por ej, le explico y le muestro cómo cerrar una gaveta, le muestro posibles riesgos y le digo que tenga cuidado...

Y sobretodo, la dejo ser! Porque igual lo tiene que pasar por su cuerpo y ya la consolaré si algo le pasa. Y más allá de la onda de permitir y dejar ser, como buena mamá neurótica trato de tener mil ojos y nunca apartarlos de ella... Por aquello de por si acaso.


Raiza Ramírez

sábado, febrero 04, 2017

Contacto sin sobrecontacto


La psicoterapia gestalt habla del contacto como la función de unión y separación entre dos organismos, o resumido en una frase: "solo puede haber CONTACTO entre dos seres separados". 


El contacto sano necesita tener un final, para que la persona pueda pasar a una etapa de post-contacto y evaluar cómo le fue en este encuentro. Y yo suelo decir al respecto "es que incluso los besos más ricos se acaban". 

Si los dos seres que están en contacto NO se separan, entran en lo que se conoce como un sobrecontacto (también llamada confluencia), y es una forma en la que parece que se perdieran los límites entre tú y yo. 

Cuando una mamá tiene a su bebé en la panza, son como uno solo (aunque haya límites concretos entre los dos). Cuando un bebé nace, necesita ser cuidado todo el tiempo, pues si no, no podría sobrevivir. Todo eso está muy bien y es una confluencia sana. 

Lo que pasa es que el tiempo pasa, y los bebés se van haciendo más independientes y autónomos. A mi hija le gusta jugar solita, en el piso o en su corral. Puede pasar ratos absorta en sus juegos. Tanto, que pareciera que no se da cuenta que hay más personas alrededor. Yo, a veces, la miro de lejos sin interrumpirla. A veces me veo tentada a llamarla para que sepa que estoy ahí y suelo detenerme y pensar: "es mi necesidad de contacto, no es de ella. Si ella necesitara contactarse conmigo, me buscaría".

Y así, trato de diferenciar dos cosas: 1) mis necesidades de las suyas y 2) el contacto del sobrecontacto. Nuestros organismos (el de ella y el mío) necesitan separarse para saber que todo está bien y que nos volveremos a encontrar pronto, muy pronto. 

Raiza Ramírez


Ella va a su ritmo



El ritmo de cada uno es el ritmo de cada uno. Yo trato de observar a Elizabeth y a sus ritmos, que no sólo varían en el tiempo, sino que pueden ser diferentes según el día y la actividad.
Y no solo trato de observarla, sino de respetarla y acompasarla o acompañarla en su modo.
Por ej, ella empezó a gatear hace dos meses (a sus casi 10 meses de nacida). Primero, tímidamente y luego fue agarrando confianza, impulso y velocidad.
Ahora, hasta hace carreras conmigo para que no la alcance (cosa que me resulta muy divertida). Ella se para sola en cada punto estable que encuentra (un mueble, una silla, las piernas de mamá, etc). Y logra moverse entre un punto y otro, bien sea gateando o agarrada de algo estable.
En los últimos días, está haciendo el intento de quedarse de pie sola y sin agarrarse de nada. No es algo que planea, le va saliendo solo. Lo logra por un par de segundos y luego, se va al piso y sigue gateando.
Hoy, durante el día, vi algo que no había visto antes en ella durante este proceso y fue una carita de temor ante la posibilidad de que la soltara (ella estaba parada y agarrada a mis manos).
Me bajé a mirarla a los ojos y ante el intento de soltarle las manitas, ella se agarró más fuerte. Y ahí pensé: "Aún no es el tiempo de soltarla, vamos a su ritmo". La sujeté más fuerte y le dije que estuviera tranquila que yo estaba ahí. Ya llegará el momento en el que se suelte y dé sus pasitos. Llegará el momento en que no necesite sujetarme más fuerte porque sabrá que ella puede...
Mientras me sujete, yo la sostengo. La lección para mí de esto es que ella está conectada con lo que puede y no puede ahora, no hay pelea con eso, necesita que la sostenga y lo demanda y no intenta hacer algo para lo que no está 100% lista. Ella me enseña algo todos los días.
Raiza Ramírez

Los excluidos




Los excluidos son de los personajes más relevantes de las historias de familia. Son relevantes por el impacto emocional que tuvieron y tienen. Y por el posible impacto que puedan tener en generaciones posteriores. 

Quién excluye a los excluidos? 

Normalmente, quien excluye es quien recibe el impacto emocional de este personaje. Por ejemplo, un hombre excluye al asesino de su padre por el dolor que le generó. Puede creer que al excluirlo también quitará el pesar de su corazón, pero no sabe que este asesino ya forma parte de su sistema por haberlo impactado de manera irreversible. 

Los excluidos suelen estar vinculados al dolor. Asesinos, personas fallecidas de manera dolorosa, abortos, niños fallecidos, madres que mueren en el parto, personas con enfermedades mentales, adictos, violadores, ladrones, en resumen: seres humanos con destinos pesados o difíciles. 

Lo que suele ser complicado es ver al excluido con ojos de honra. Asentir a su destino. Dejar de señalarlo y decir que SI a lo que fue. Por ello, lo "menos doloroso" es hacerlo a un lado y hacer que no pasó lo que pasó. 

Y luego que se excluye, qué pasa? 

Quien excluye al dolor de su vida o a quien le generó ese dolor en su vida, puede sentir paz. Una paz que es personal y temporal. Su yo está "a salvo", pero el dolor no desaparece porque no dejamos de mirar, el dolor no desaparece del sistema al excluirlo. Es una ilusión. 

Las consecuencias se ven más tarde. Cuando alguien, por amor a su sistema, por balance y por cumplir la máxima que indica que el sistema no acepta espacios vacíos, trae de vuelta a este excluido de alguna manera. 

Puede ser viviendo un destino similar al de esta persona excluida, a la par de su propio destino. Puede ser encontrando a una pareja que se parezca en cualidades y acciones a este excluido. Puede ser repitiendo los hechos tal y como sucedieron en el pasado. 

No es azar. No es casualidad. Es el sistema buscando equilibrarse, buscando su balance, buscando integrar a quien fue expulsado del clan y que de cualquier manera, tiene un lugar (su lugar) en el mismo. 



Cuál es la solución?

La respuesta es simple: INCLUIR. Honrar. Dar lugar. Entregar el destino a quien corresponda y quedarme solo con mi propio destino. Decir que SI a lo que fue que ya no podemos cambiar. 

Hace poco trabajé en un caso en el que la paciente o cliente solo sentía paz cuando miraba al excluido de la familia. Cuando no lo miraba, no tenía balance ni equilibrio. Qué acto de amor más grande!, pensé yo. Esta persona es capaz de ponerse en riesgo con tal de incluir a este personaje. 

Pudimos ordenarlo. Para bien del cliente, del excluido y del sistema. Al dejar al exluido con su destino, al reconocerlo en su historia (aunque sea dolorosa), al pedirle que mire con bien a quien lo haga diferente, al darle su lugar, el sistema empieza a balancearse y la persona comienza a poder mirar hacia su futuro, un futuro propio. 

Gracias a todos los exluidos que tantas lecciones hermosas pueden darnos. Gracias a los que pueden mirarlos, pues con su mirada logran balance para sí mismos y para su familia. 


Autor del texto: Raiza Ramirez

viernes, febrero 03, 2017

Dosis de amor


La autenticidad de un bebé es innegable. No es nada que no sea y no hace nada que no sienta. No hay apariencia. No hay búsqueda de complacer a nadie. Simplemente no lo tiene instalado.

Los bebés están verdaderamente conectados con su #self, con su ser, con su "sí mismo".

Hace un rato, mi hija, se me acercó y comenzó a besarme a su manera: acerca su boca a mi cara, abre la boca y me llena de babas.

Yo estaba acostada y ella hacía su danza previa a su siesta de la tarde. Y así, sin más, se acercó y empezó la dosis de amor.

Yo me reí, me emocioné y me llené de amor puro... Porque sé que es un episodio de pura autenticidad. Es ella siendo ella.

Raiza Ramírez


viernes, enero 27, 2017

Ella sabe lo que necesita


Mi hija tiene casi 11 meses. Y aunque yo la veo chiquita, indefensa, dependiente y aún bebé, la verdad es que ELLA SABE LO QUE NECESITA. 

Lo que escribo no es desde el lado racional, es una visión netamente organísmica. Su cuerpo sabe lo que necesita y como ella está muy bien conectada a su cuerpo (sin neurosis ni ideas falsas) pues ella logra saberlo muy bien. 

Ahora... el tema cómo lo comunica un bebé que no usa palabras y cómo lo entiende una mamá que es neurótica (simple y adulta normal) y que además puede creer que es ella quien sabe lo que su hij@ necesita? Ese es punto de todo... 

Como mamá quiero confiar en el organismo de mi hija, saber que ella sabe y tratar de leer adecuadamente sus necesidades para poder ayudarla a solventarlas adecuadamente. 

Esto no tiene nada que ver con malcriar o darle todo lo que piden. Se trata de respetar sus ritmos de sueño, de comida, de fastidio, de querer o no estar en una postura o lugar. 

En una palabra, se trata de estar en CONTACTO! Eso es, desde mi visión, ir siendo una mamá gestáltica.

Raiza Ramírez 

miércoles, enero 25, 2017

Mamá Neurótica / Bebé Gestáltica




Escribiré 5 razones por las que la madre es neurótica y la hija vive en modo gestáltico. Ejemplo tomado de la vida misma.

1. La bebé, en conexión con ella misma, es auténtica y se muestra como es. La madre, actúa el rol que le toque según la ocasión. 

2. La bebé vive centrada en su ahora, no hay pasado que la perturbe. Mamá, está entre pasado y futuro. 

3. El bebé, conectadísimo con sus necesidades, se mueve y busca su resolución con los recursos que tiene. Mamá, a veces posterga sus necesidades dejando situaciones abiertas.  
4. El bebé no posee mandatos que le impidan hacer esto o aquello porque no es lo correcto. La mamá, piensa y juzga cada paso a ver si está bien o mal. 

5. El bebé busca ajustes creativos, nuevas maneras de resolución. Mamá, suele tener respuestas cristalizadas ante las situaciones. 


Cinco ejemplos concretos de cómo es que ella es mi mejor profe de Psicoterapia Gestalt.

Raiza Ramírez. 


Para leer más...

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Qué es Bebé Gestalt

Bebé gestáltica y mamá neurótica

Contacto sin sobrecontacto

Ella va a su ritmo

Mamá y Papá: el principio de todo.

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La vida viene de mamá y papá. Y yo, como hijo soy 50% mamá y 50% papá. Estoy conectado una suerte de “hilos invisibles” a ellos y a los que vinieron antes que ellos y que hicieron posible mi vida. A donde me mueva y vaya, los hilos van conmigo. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)

¿Neurótico yo?

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Fritz Perls, creador de la Terapia Gestáltica, escribió que todos los seres humanos somos neuróticos. Esta aseveración quizá puede resultar antipática para algunos, ¿cómo es posible esto? A continuación podrás leer algunas pistas que te ayudarán a saber si eres neurótico o no. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)

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Si se pudiera hablar de un “ideal”, sería el siguiente: tener el paraguas a la mano, estar pendiente del tiempo y probar. A veces será el momento de abrirlo porque el cielo anuncia tormenta y otras veces de cerrarlo pues el sol está resplandeciente. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)

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Una mujer, luego de pasar un tiempo sin pareja, conoce a dos hombres: A y B. El “A” parece tener todas las cualidades “buenas” que ellos “deben tener”: es soltero, tiene una buena posición económica, está disponible para ella, es cariñoso, de buena familia. El “B”, pareciera cargar una mochila más grande: tiene un hijo, una ex mujer y algunos problemas sin resolver. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)

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Por muchos años esta mujer tuvo y mantuvo una empresa de múltiples empleados. Estaba tan atareada con sus ocupaciones que se olvidó de ella misma. A veces no se pagaba el sueldo, hubo años en los que no vio utilidades. (Haz clic sobre la foto para leer el texto completo)